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2020-06-30

Aparición de Nuestra Señora con el Niño Jesús

Estaba rezando en la madrugada, cuando de repente tan preciosa como siempre a un lado del Altar, estaba la Santísima Virgen María, traía esta vez al Niño Jesús en sus brazos, el niño me sonreía y ella me dijo:
Amado hijo; ten por seguro que mucho te recompensare de cuanto has hecho por nosotros.

En ese instante de las manos, pies y costado del niño comenzó a brotar sangre, tenía las heridas de la Pasión, un ángel recogía en copas preciosas de oro esa sangre.
la Santísima Virgen me dijo :
En cada Santa Misa, se derrama esta preciosa Sangre de manera incruenta, el torrente de salvación para toda la humanidad, tantas veces despreciada y pisoteada.

El ángel acercó a mis labios una de las copas y el niño me dijo:
Bebe , hijo mío.

Así lo hice, entré en un éxtasis de amor, inexplicable… Vi como vinieron más ángeles y repartieron el precioso líquido en más copas y cada uno fue a sellar con esa sangre la casa de todos aquellos pertenecientes a la Verdadera Iglesia.

El niño no dejaba de sonreírme, la Santísima Virgen lo entregó en mis brazos, y él me dijo :
La devoción a mi Sagrado Corazón va unida a la de mi Preciosa Sangre, repara este mes entrante por las comuniones sacrílegas que se están efectuando en algunos templos en los que aun estoy, reúne a todos mañana y reparen, pidan clemencia al cielo, perdón y piedad

Con su pequeña manita formó sobre mi frente el signo de la Cruz, se fundió en mi con un abrazo, sus pequeñas manitas estrechaban mi cuello, la Santísima Virgen lo volvió a tomar para ella, lo acomodó en su regazo y me dijo:
Sigan haciendo todo como hasta ahora y Dios seguirá teniendo misericordia.

Al instante desaparecieron de mi vista.

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