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2020-09-02

2020/09/02

Miércoles 02 de septiembre de 2020.

Mensaje de Nuestra Señora en su Aparición a Mons. Fray Diego

Mis queridos hijos: gracias a todos vosotros los que habéis venido a este sagrado lugar, aunque poquitos, pero habéis venido con mucho amor y devoción al encuentro de mi hijo y al mío. Decid a Yolanda y a mis hijos e hijas de España, que siempre estoy con ellos protegiéndolos y cuidándolos, que son muy amados de mi hijo.

El Sagrado Corazón de mi Divino hijo es el remedio para salvar a toda la humanidad; es deseo de la Divina Majestad que el día que se consagre México y el mundo se entronice con mucha solemnidad la Sagrada Imagen del Corazón Eucarístico de mi Divino hijo antes de la Santa Misa y siga ocupando el lugar principal dentro de la Santa Catedral y la Sagrada Imagen que ha emanado lagrimas ponedla siempre a disposición de todos los fieles devotos en un lugar cercano a ellos, donde todos hasta los ministros de mi hijo, puedan tributarle honores con veladoras y flores; que como antaño tenga a sus pies, las peticiones de vosotros, el cual Él siempre está dispuesto a escucharlas y despacharlas favorablemente.

Mirad y observad que cuando oráis aquí, la tierra se vuelve cielo y pueden contemplar con los ojos de vuestra alma y pregustar, si lleváis una vida recta, la gloria de Dios.

Satanás esta disgustado porque le habéis arrancado muchas almas con el rezo constante del Santo Rosario, seguid firmes en este lugar Sagrado que es y será la luz que guiará al mundo, si perseveráis el Eterno Padre aplacará su cólera; no todos comprenden lo que he venido a decirles. Seguid restaurando por todos los rincones de la tierra la devoción al Corazón Sacratísimo de mi hijo, para que la Ira Divina sea aplacada, meditad ante ese Corazón que tanto los ha amado y veréis los consuelos y delicias, las bendiciones y las gracias que os prodigará.

Hijitos míos, la devoción al Corazón de mi Divino hijo es muy especial en estos últimos tiempos, reparen, oren, sacrifíquense por la salvación de las almas. Como fieles devotos suyos, quitad las espinas de su Corazón con vuestras oraciones. Todos los que le profesáis amor con verdadera y sincera devoción, serán avisados de peligros y catástrofes; socorridos en el tiempo oportuno y no morirán sin la gracia de los Divinos Sacramentos.

Y he aquí, que no está lejano el día que todos verán la señal en el cielo y los enemigos de Dios retrocederán, porque Dios ha tenido a bien Consagrar esta nación mexicana para estos últimos tiempos.

Les bendigo y les guardo en mi Inmaculado Corazón.

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