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2019-09-01

2019/09/01

domingo 01 de septiembre de 2019.

Anoche vine a dar Misa a la Iglesia. Ya era tarde, eran como las 11 pm. Me revestí, todo normal, mi sotana negra, todo, todo normal.

Cuando prendí las velas me faltaba el libro del misal y me regresé. Entonces, en eso, empecé a escuchar en la parte de arriba como si alguien estuviera gruñendo. No le hice caso.

Yo seguí, me puse a empezar la Misa normal. Empecé normal y después me entró mucho miedo, muchísimo miedo como si alguien me estuviera mirando desde la parte de atrás. Cuando voltié a decir el Dóminus Vobisum, porque la hice en latín, no había nadie. Estaba yo sólo pero me dio muchísimo miedo, mucho miedo. Leí las lecturas, leí el evangelio y después cunado acabé el evangelio empecé a escuchar pisadas arriba. Pero así… pisadas, pisadas bien feas. Dije no…, me puse a pensar muchas cosas. A lo mejor es el dueño que ha de haber venido a buscar algo. No sé, no sé… me puse a pensar muchas cosas pero entonces proseguí la Misa. En el otro Dominus Vobiscum que volví a voltear en el ofertorio ya sentí una presencia más fuerte pero era diabólica porque yo la sentí. Me voltié de nuevo hacia el altar me entró un escalofrío desde la punta de la cabeza hasta la punta de los pies. Agarré y le dije: “Dios no puedo ya continuar la misa, no puedo.” Me quedé inmóvil, me quedé paralizado, me quedé así y no sabía ni para dónde jalar.

En eso, como tenía yo el teléfono en la bolsa le hablé a Vero y le digo – “No me puedo mover” Y ya no le pude contar. Sólo a grandes rasgos, nada más lo importante. Me dice – “Te mando a Marco”, le digo – “No, no, no, ahorita ya me voy, mejor me voy y le dije a Dios – Ya no puedo continuar la Misa, ya no puedo y que la dejé en el ofertorio. Dejé todo ahí. Nadamás apagué las velas, me qui´te todo ahí, me quité todo, lo aventé en la barra… agarré y me sali. Y chin… que se me olvida la llave de la… se me olvidó, ¿cómo se llama?… las luces del altar y apagar la luz de la sacristía. Ahí voy de regreso. Y cuando alzo los ojos arriba… se colgó un pedazo de lona donde está La Virgen. Empecé a ver un monje, así, así de café, todo tapado que se empezó a asomar ahí por la ventana. ¡Útale!… ya no encontraba yo ni la triste llave para cerrar la sacristía.

Que apago la luz de la sacristía, que cierro… y este… casi me tropiezo ahí por los baños y que me echo a correr para afuera.

Cuando apagué todas las luces ya nada más se le vieron sus cuencas así… rojas, rojas, rojas en el. Así a la cosa esa que estaba ahí yo sabía que no era de Dios, que era demoníaco porque no era un monje, no era un espíritu o un alma del purgatorio. No, era un demonio pero estaba disfrazado de monje.

Y ya casi llegaba yo a la casa y de la nada salió un perro negro horrible, horrible, horrible el perro y me quería morder. Que agarro, que hago La Señal de La Cruz, me bendije y bendije a donde estaba el perro y se desapareció en ese mismo instante aquel perro.

Llegué a la casa con la boca seca; pero horrible… una experiencia terrible.

Hoy en la mañana que me habló La Virgen, la verdad, si me senti muy mal toda la noche. Me la pasé mal y hoy en la mañana por eso no tenía ganas de ir al cenáculo, pero La Virgen, me dijo 2 veces:

Tienes que ir

En la segunda ya me advirtió de unas cosas y me dijo:

Si Dios permitió que vieras la presencia demoníaca de es ente maligno es para demostrarte que esto no es un juego, que estás peleando con el mismo Satanás cara a cara, frente a frente.

Entonces eso me dejó bien claro y me dijo, eso sí, que si alguno del grupo empezaba a dudar o alguien del grupo empezaba a sentir que ya no puede, Dios va a permitir lo mismo que me pasó a mí. Lo va a permitir con los demás si sigue habiendo cosas que no. En algunos miembros del grupo Dios va a permitir esto para que vena que es El Diablo con el que nos estamos enfrentando.

Pero fue una experiencia muy muy horrible.

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