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2019-07-18

2019/07/18

Jueves 18 de julio de 2019

Comenzé a oir unas voces, eran muchas, me decían: “Oración, penitencia”. Lo repetían incesantemente. De repente vi a todas esas almas que decían eso vestidas de blanco en lo alto de un cerro y gritaban con mayor insistencia. “Oración, penitencia”.

Del otro lado en la ciudad, en el cielo se formó una especie de remolino de color como durazno y de este que giraba velozmente comenzaron a surgir rayos que destruían casi todo. Uno de esos rayos cayó dentro de un volcán y este hizo erupción.

Oh Dios qué horrible para las lamas que no están en gracia. Pobres almas que no se arrepintieron, que no escucharon la voz de Dios.

Cayó otro rayo y este cayó en una iglesia y este rayo corrompió con más intensidad lo que ya estaba corrompido.

Las almas que escucharon la voz de Dios subieron el cerro con gran dificultad, había muchos cadáveres. Oh, qué veo, la Cruz que nosotros hemos puesto. Es el Cerro de la Cruz. Del madero emana una luz misteriosa que todos pueden ver pero nadie tocar.

“He ahí a Pedro” se escuchó a lo lejos. Yo volteaba y no veía. Juntaba mis manos suplicando misericordia y caí de rodillas delante de la Cruz. Me miré y mi pecho estaba bañado en sangre y esta se veía por la sotana blanca que traía yo puesta.

Al recibir los impactos voltié a todos lados y entre cadáveres y mucha gente orando yacía mi cuerpo inerte, mi sangre caía a los pies de La Cruz y una voz se oía: “He aquí a Pedro, su sangre, semilla de nuevos cristianos”.

En lo alto estaba La Santísima Virgen y San Miguel Arcángel. Los ángeles me tomaban entre sus manos y me llevaban hacia ellos.

Quisiera poder escribir todo lo que pasa y sucede así como antes. Mis obligaciones se han vuelto muchas y a veces si me da tiempo para comer, lo digo no para vanagloriarme sino para explicar por qué en esta bitácora ya no escribo todo; pero escribo lo más importante. Esos encuentros que tengo con Nuestra Señora y esas locuciones de amor que tengo con Nuestro Señor. El Corazón de Cristo arde en deseos de amor por nuestras almas y quiero que a través de estos mensajes que recibo y escribo ustedes ardan de amor por aquel que nos amó primero.

Trataré, de ahora en adelante, ser más específico en estas letras para que sintáis un poco de lo mucho que yo siento al tener estos encuentros con el amor.

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