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2019-02-22

2019/02/22

viernes 22 de febrero de 2019

Comenzamos el rosario como de costumbre. Al término de éste, preciosa como siempre, se me apareció La Santísima Virgen María y me dijo:

Querido hijo, he venido a cumplir lo que te había prometido. No tengas miedo, haced siempre la voluntad del Señor. Vengo a reafirmar tu fe y decirte que no estás sólo. Pide a mi querido Adán que por orden de mi amado hijo ordene obispo a mi querido Noe el próximo cuarto domingo después de la Pascua para conservar la sucesión apostólica y preservar la amada Iglesia Católica. Después vendré a decirte cuándo recibirás tú la ordenación episcopal de manos de mis queridos hijos Noe y Adán. Vive en la Divina Voluntad.

Oh Señor pasan los días y no siento tu presencia, me has enviado a vivir en el desierto a probar un poco de tu amarga pasión. Oh amor mío, se me llenan los ojos de lágrimas del dolor de mis pecados de haberte ofendido, de verte tan maltratado y malherido, de sentir aquello que tú mismo has sentido: el abandono y la decepción de los tuyos.

Grito y clamo y siento que no me oyes, que te haz alejando de mi.

Veo los signos y recupero mis fuerzas para seguir adelante porque sé que estás conmigo. Que aunque sienta ésto, es parte de la prueba para demostrarte mi fidelidad a tu Divina Magestad.

Aquí estoy Señor, haz en mi tu voluntad.

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