Close

2018-12-24

2018/12/24

lunes 24 de diciembre de 2018. Fiesta de La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.

Celebré La Santa Misa por la noche y en el momento de la consagración todo desapareció de mi vista. Estaba consciente de cómo estaba yo consagrando. Tuve una visión:

Vi cómo José y María llegaban a una casa y se pasaron a la parte de abajo donde se guardan los animales. Al estar ahí Nuestra Madre se puso de rodillas. De su vientre salía una luz extraordinaria que cubrió todo el lugar donde estaban. Era tan intensa esa luz que se disparó hacia el cielo formando una estela de luz que iba y venía. De repente la luz volvió hacia el vientre de Nuestra Señora. Sólo quedó la estela de luz. Al desaparecer la luz estaba desnudito, sin sangre, El Dulcísimo Niño. Sonreía, ni una lágrima brotaba de sus ojitos. José se levantó enseguida y donde comen los animales colocó paja fresca mientras Nuestra Señora de un morralito que traía sacó uno de los cinco pañales que llevaba y se lo puso al niño. Lo recostó y ella y José quedaron extasiados al verlo. Sus rostros llenos de asombro, amor y adoración. Se me rodaban las lágrimas mientras veía estas escenas y entre mis manos pecadoras yo lo haciá presente entre los hombres.

– HOC EST ENIM CORPUS MEUM –

Ya pasaba de la media noche y la imagen del niñito Jesús que tenemos en el santuario derramó una lágrima del ojo izquierdo.

Te amo oh dulce niño que por mi amor has nacido en Belén. Perdona mis pecados, mis errores y desaciertos. Y lléname de tu amor ¡oh dulce pastorcito de mi alma!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *