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2018-09-26

2018/09/26

miércoles 26 de septiembre de 2018

El Señor Jesús habló en mi interior y me dijo:

Los amo con amor eterno tal y como son. Los necesito a todos pero también respeto su libre albedrío. Yo sondeo los corazones, los escudriño, los caldeo en el torrente de mi amor. Créanme mi amado pueblo, la urgencia de esta obra de salvación requiere personas que, como mi Santa Madre, digan “Si” a pesar de las dificultades, a pesar del qué dirán o cómo actuarán en su contra. Corazones llenos de celo apostólico que quieran salvar las almas y traerlas a mi. Es por eso que en mi gran misericordia sólo se ordenen diáconos tú mi apóstol, Noe y Sebastián.

Ya no habrá ministros extraordinarios. Os doy mi bendición para que sigáis adelante, sin miedo, sin dudas, con la cabeza firme y bien alto al sentirse orgullosos de servirme a mi y de servir a sus hermanos.

Haced penitencia, guardarse del rencor, de la venganza y del odio. Amen como yo los he amado. Y si es necesario den la vida por las ovejas del rebaño. Sean buenos pastores que acompañen al pueblo y lo sirvan. Que su principal obligación sea su familia y de esa iglesia doméstica reluzca mi luz para con los demás. La iglesia triunfante se desborda de alegría porque el 07 de octubre habrá una gran fiesta en los cielos. Te bendigo mi apóstol amado y diles a todos que los guardo en mi Sacratísimo Corazón.

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