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2018-09-02

2018/09/02

domingo 02 de septiembre de 2018

Entré en oración y le pregunté a mi Señor: – Señor, dime qué hacer. ¿Está bien lo del templo? ¿Qué hago con las actividades de la capilla?. Sobre todo lo que haz pedido tú. No quiero fallarte Dios mio. Dime por favor.

El Señor, con voz tierna y amorosa venida desde El Santo Tabernáculo me dijo:

Recuerda que también en el silencio hablo; aprende a escucharme en el silencio. ¿Qué no te he dicho ya que estoy complacido en sus esfuerzos?.

Me deleito en todo lo que hacen. Desde el más simple gesto por conseguir el terreno para el templo hasta el mayor esfuerzo por hacerlo realidad. Me deleito desde el más sencillo plano hasta los más hermosos dibujos creados por mi querido Mario. Me complazco en tu obediencia y en la de algunos del grupo. Mi Divino Corazón está saturado de oprobios porque muchos han dejado de ser mi Iglesia. Están siendo sacudidos por vientos de doctrinas heréticas, doctrinas que son incoherentes con La Sagrada Escritura y El Magisterio de la Iglesia. Ustedes son mi único consuelo. Me han sabido obedecer y llevar a cabo mi voluntad. ¿Acaso no estaría complacido con ustedes?

Por otro lado, une las actividades de la capilla, crear un calendario entre mi querido Néstor y ustedes los ministros. Divídanse las tareas de la semana. Que la doctrina y los sacramentos se empiecen a partir de octubre. Les doy este mes para planearlo. Reúnanse este martes y que quede ya todo bien definido. El próximo ojueves harás una velada de oración con mi presencia eucarística en la capilla de aduración perpetua ya que el viernes es el cumpleaños de mi mamá y quiero que la saques en procesión ese día. Prepara todo tan hermoso como es costumbre en ti. ¿Acaso no estaría complacido contigo?

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