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2018-09-01

2018/09/01

sábado 01 de septiembre de 2018

En mis dudas y mis desaciertos me levanté a visitar a mi Jesús en el Sagrario. Estando postrado delante de su presencia le dije: – Señor ¿Qué debo hacer? Dime, ¿podemos impartir los sacramentos?, ¿puede haber catecismo?. Yo quiero que todas las lamas vengan a ti. –

El Señor Jesús con su tierna voz salida desde el dulce tabernáculo donde se encuentra escondido me respondió:

¿Cómo no lanza de mi Nuevo Getsemaní una dulce queja, un lamento divino a toda la humanidad? ¿Cómo no hacerme sentir, dejarme descubrir por los pequeños?. Yo le dije a mis discípulos: “Dejad que los niños vengan a mi. Por ellos y por tí me quedé en la hostia consagrada para no dejarlos huérfanos.

¿Cómo no valerme de ti y expresarte la tristeza, la desolación que invada mi Divino Corazón? ¿Por qué ahora les enseñan las herejías y perversiones del mundo y no las cosas de Dios.? ¿Cómo no suscitar en las personas generosas y buenas hambre de mi palabra, hambre de mi cuerpo y de mi sangre, ansias del cielo, de la vida eterna, ansias de servirme? ¿Cómo no llamar al mundo a un cambio de vida, a un renacer en el espíritu cuando habito en este Sagrario para la gloria del Eterno Padre?

Apóstol mío, ven en pos de mi. En mi nuevo Getsemaní me encontrarás como el mártir del calvario, me verás crucificado cruelmente azotado y flagelado, escucharás mi respiración fatigosa, escucharás los latidos de mi corazón y los balbuceos de amor por ti. Verás cómo de mis sagradas llagas surgen borbotones de sangre preciosa que purificará a todos de sus inmundicias y de sus pecados.

Hijo mio, ahora que los hombres pecadores tienen duro su corazón como pedernal te puede decir que en la excesiva misericordia de mi corazón te doy el permiso que necesitas para llevarlos a mí, traerlos a mi Divino Corazón Eucarístico. A mis pequeños, a esos niños y niñas preciosos. A esos jóvenes y adultos que quieren acercarse a mi por medio delante de los sacramentos. ¿Acaso mis palabras no te mueven a incentivar a tus hermanos a hacer todo lo que te pido? ¿Será que mis lamentos divinos no son la máxima prueba del amor con el que te pido que los acerques a mi? ¿Cómo haz de acercarlos a mi si no es mediante los divinos sacramentos?

Realizaré una obra extraordinaria en ti. Hoy tu eres mi mensajero, el enviado para atraer el mayor número de almas hacia mi.

Yo le dije – Señor. Tú mandas yo obedezco. Dame tu bendición, no me desampares en estas horas de prueba que vienen. Y él con su tierna voz me respondió:

Te otorgo mi bendición. Sal y trae a todos mis hijos. Enciérralos en la llaga de mi Sagrado Corazón.

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