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2018-08-22

2018/08/22

miércoles 22 de agosto de 2018

Comenzamos el rosario como siempre y al término del mismo se me apareció La Santísima Virgen María. Tan hermosa como siempre. Caí de rodillas y le dije: – Viniste madre, viniste –

Ella con tierna voz me respondió: Mi pequeño, he venido para que le digas a mi amado Arturo que el Buen Dios necesita que le regale una de las casas que tiene para formar el seminario.

Yo le pregunté: – ¿Y si no quiere –

Ella me constestó: Yo sé que sí querrá. Si no, no te lo hubiera dicho. Te entregará las llaves como signo de que la entrega para la obra de mi hijo. En unos días vendrán 10 personitas y necesitarán dónde quedarse. Con ellas iniciarás el seminario. En esta mi segunda aparición a ustedes, La Iglesia Remanente, vengo a decirles que no están solos. Que Dios está complacido con sus esfuerzos y ve con agrado que ya consiguieron el lugar para la Adoración Perpetua. Ahí podrán celebrar misa diario o la celebración de La Palabra según sea el caso. Procuren comulgar todos los días y seguir viviendo en santidad. Ve avisando que es el momento de los que se quieran venir a vivir aquí pueden ya hacerlo y conformar la comunidad antes de que se acabe octubre. Vendré por lo menos una vez al mes por decisión de La Divina Magestad a confirmar la obra de mi hijo. Los bendigo como buena madre y los guardo en mi Inmaculado Corazón.

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