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2018-07-01

2018/07/01

domingo 01 de julio de 2018

La imagen de Cristo no ha dejado de manifestarse, sigue derramando ese líquido perfumado. Por la tarde en la Santa Misa se hizo lo que El Señor Jesús había pedido el viernes. Al comulgar oí su tierna voz que me dijo:

Mi corazón se complace en tu obediencia.

Cómo es posible que los valores se hayan tergiversado de tal manera que a lo malo le llaman bueno y a lo bueno malo. Satanás los ha cegado. Los corazones de los hombres de este tiempo son ruines, mezquinos. Son tan duros que no alcanzan a ser piedras sino de mármol. Pobres criaturas que andan haciendo el mal por todo el mundo. El sufrimiento que los espera si mueren sin convertirse es aterrador. Por lo tanto mi querido hijo, vuelve tu corazón a Dios. Ámale como primicia. Él es tu primer amor. Sé generoso en el amor de Dios.Tiempos difíciles, tiempos de oscuridad vienen. Pero él habita en tu corazón puro. Él no está tan distante. Baja tu mirada a tu corazón, siéntele. El palpitar de tu corazón se funde con el de él. Le has demostrado cuánto le amas. Como eres meticuloso en no ofenderle, sabes que cualquier pecado es una agresión a los preceptos de su amor. Le haz demostrado cuánto le amas. Cuando miras a tu alrededor y descubres su presencia en el cielo lleno de estrellas o en el césped lleno de pastizales. Y demuestras tu amor cuando, piensas sólo en él. Cuando hace de tu vida sólo amor. Le demuestras tu amor cuando te ha llegado el momento de reconocer tu pecado. Pecado que quieres enmendar ya que deseas vivir siempre en el estado de la gracia. Hijo mío, tengan la reunión el próximo jueves. Tú sabes mi querido hijo cuánto es mi deseo que se construya un templo de adoración para que él sea alabado, honrado y ensalzado en estos tiempos en que quieren quitarle de los altares. Es despreciado, vituperado, deshonrado. Es puesto el hombre en su lugar puesto que han quitado del medio El Sagrario. ¡Oh, cuánto abandono siente el alma de mi hijo! Y en eso el modelo de la virtud debe perseverar antes de cualquier otra cosa. Debes de darle el lugar que se merece. Es por eso que ese Santuario tiene que ser lugar de propiciación y expiación de los pecados de la humanidad entera. Sé que va a ser difícil y que cuesta trabajo conseguir el terreno pero ustedes han puesto todo de su parte para que así sea. Es por eso mi querido hijo que ahora les pido que suban a el arca de mi Inmaculado Corazón que es refugio seguro. Los fuertes vendavales, impetuosas tormentas no acabarán. Pasará como en tiempos de Noe que construyo el arca para la salvación de su familia y para todos los que en ella quisieran entrar. Pero no tuvieron fe en Dios y por eso perecieron. Ahora esa nueva arca, que es mi Inmaculado Corazón y que físicamente será el templo expiatorio. Es el arca a la que muchos serán invitados a subir pero no todos entrarán. Muchos hombres no tienen fe en Dios ni en sus misterios divinos. Yacen en las profundidades de sus propios infiernos. Sólo la fe es la virtud que adentra al cielo, cultívenla con esmero. Yo, la guardiana de la fe, avivaré en sus corazones la fe, el deseo del amor y el celo por las almas. Mantengan la virtud de la caridad. Y mientras les es posible construir el templo tengan, bien y propicio, otro lugar de adoración donde quepan todos mis hijitos, los cuales, he visto que ya no caben aquí. Tengan el menester y entienda cada uno la alegría y el amor de Cristo presente en la Eucaristía. Yo se mis amados, mis pequeños, que a veces esto cuesta tanto trabajo que quisieran echar la toalla. Pero les digo, mis hijitos, que estoy con ustedes. Que los apoyo, que los animo a seguir adelante. ¿Va a costar trabajo construir el templo? Si, pero no va a ser imposible. ¿Va a costar trabajo conseguir el terreno de la esquina para construir mi capilla en lo que construyen el templo? Si, pero no va a ser imposible.

Créanme que el buen Dios ha visto con agrado todas las reparaciones, Viacrucis, los actos de fe, de piedad que ustedes hacen y ha menguado el castigo de la guerra. Pero no es para que os cruceis de brazos y digan: Ya está todo solucionado. Al contrario, es tiempo de ponerle más empeño, más ganas a las cosas de Dios y llevarlas a buen término.

Si yo, vuestra madre que soy la Rosa de la esperanza, florezco en el corazón de cada uno de ustedes… y esta vida que ahora es una gran historia será como un final feliz. Un final que nadie podrá arrebatarles la felicidad. Un final que lleva a la caridad. Un final que lleva amor. Os lo repito, el Buen Dios piensa castigar al mundo con una guerra peor que las anteriores. Será devastadora y de muy corta duración. Sólo si cambian, si construyen el templo expiatorio será evitada la guerra y muchos se salvarán. Las almas bajan al infierno como raudales de agua. Sólo se salvan unas cuantas. Imagínense, hijos míos, de qué estamos hablando. El Buen Dios en su misericordia les da tiempo y gracia para que construyan la capilla que les he encomendado en la esquina. ¿Costará trabajo? Si. Les he dicho: consigan un lugar para que se adore a mi hijo perpetuamente, que esté expuesto día y noche en el Santísimo Sacramento. Adorarlo en el silencio de vuestras almas que Él es el Rey y Señor de vuestras vidas. Os bendigo con el amor de mi corazón y los guardo en el.

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