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2018-06-24

2018/06/01

viernes 01 de junio de 2018

Mientras estábamos en misa, después de la consagración, La Santísima Virgen habló en mi interior. Este día ha sido muy bello, la imagen principal de Nuestra Señora La Virgen de Guadalupe y un crucifijo han emanado lágrimas siendo testigos varias personas.

(Este día de reparación al SCJ, por ser primer viernes de mes, ha sido muy bello, la Imagen Principal de Nuestra Señora (María Madre de todos los Hombres), un cuadro de la Virgen de Guadalupe y un crucifijo, han emanado lágrimas, siendo testigos varias personas.)

Nuestra Señora me dijo:

Lloro a través de mis imágenes porque el Buen Dios, muy pronto purificará la tierra. A ustedes, el remanente fiel, Dios les da su gracia para continuar en este mundo, sin ser de él. Sigan luchando contra los poderes ocultos del mal, bajo la unción del Espíritu Santo. Son la Luz de éste mundo, la esperanza de muchos, que sin sus sacrificios, oraciones y penitencias, estarían perdidos. Ustedes que si reconocen los signos de los tiempos y se dejan guiar por el verdadero enviado, Apóstol y Profeta. Ustedes son la verdadera Iglesia de mi Hijo. Esa que ya está viviendo su desierto por haber salido y abandonado la falsa Iglesia gobernada por el espíritu del anticristo y por Satanás. Defiende la Santa Misa sin profanaciones ni herejías. Busca sacerdotes fieles y valientes que, sin temor, vivan la Misa como es del agrado de Dios y ayuden en ésta Santa Obra. Defiende la verdadera doctrina. Repara el Corazón de mi Hijo. ¡Cuánto dolor siente al ver el doblez e hipocresía dentro de la Iglesia; la que instituyó mi divino hijo Jesucristo. Esa es, ya a ésta hora, la Iglesia de Satanás bajo la guía del llamado Obispo de Roma, el falso profeta. La acción del Espíritu Santo recae sobre el Vicario de mi Hijo Benedicto XVI y sobre ustedes el remanente fiel. En éstos últimos tiempos sean discípulos verdaderos bajo la guía del Espíritu Santo. Os amo con amor de Madre y no quiero que ninguno se pierda.

Yo le respondí: “Lo beberé y estoy dispuesto hasta dar por ti mi vida.”

Salimos al término de la misa en procesión con la imagen del Sagrado Corazón y el Santísimo Sacramento y a mitad de camino el sol comenzó a cambiar de color. Se tornaba rosa, azul, rojo, verde. Comenzó a girar sobre su eje. Parecía un disco de plata gigante, daba mil vueltas y destellaba. Se hacía gigante y luego pequeño.

Fuimos testigos de este milagro como 70 personas que íbamos en la procesión.

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