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2018-04-29

2018/04/29

domingo 29 de abril de 2018

Hicimos el via crucis como cada mes desde la entrada del fraccionamiento hasta el Cerro de la Cruz. Estando en la punta del cerro Nuestra Señora habló en mi interior y me dijo:

Hijo amado, una de las últimas tablas de salvación es la devoción a mi Inmaculado Corazón al cual se le ha de dar culto el primer sábado de cada mes. Así mismo te digo que el tiempo de desierto llega a su fin y con él el signo del agua pero no los dejaré sin esta valiosa protección. Comprarás un tambo con más capacidad que los anteriores, lo llenarás y mi querido N. bendecirá el agua el primer y tercer sábado de cada mes con la siguiente oración:

“Dios Nuestro, que en tu criatura el agua nos das vida y salud. Te presentamos esta agua para que la purifiques, la santifiques, la bendigas y la conviertas en el agua que nos dejó Nuestra Santísima Madre.

Que adquiera las mismas gracias y dones que ella misma le otorgó en una de sus apariciones.

Dios Nuestro, que a través de esta agua le devuelvas la salud a los enfermos del cuerpo y del alma, que a través de esta agua otorgues la liberación a los oprimidos.

Dios Nuestro, que al ser (esparcida) esta agua en las personas y los lugares sea ahuyentado Satanás y sus demonios, traiga la paz a los hogares y la conversión a las familias.

¡Oh Dios todopoderoso y eterno! rocíanos con esta agua pura y quedaremos limpios, resplandecientes y seremos semejantes a tu hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Después de esta oración rociará el agua sobre los presentes y tú, mi amado hijo, seguirás repartiendo el agua como hasta ahora.

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