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2018-04-01

2018/04/01

domingo de resurrección 01 de abril de 2018

Nuestra Señora habló en mi interior y me dijo:

Hijo mío, renueva tu mente y tu corazón. Cada encuentro que tengo contigo es un encuentro en el que perfumo tus sentidos con mi aroma. Encuentros en los que embellezco tu alma con mis lágrimas. Lágrimas que tu has visto brotar de mis santísimos ojos. Lágrimas que remueven toda suciedad, lágrimas que purifican el corazón más contaminado porque son ríos de agua que embellecen, reviven y rejuvenecen. Ven alma mía, alma de mi Inmaculado Corazón y lleva contigo el dolor que producen algunos hombres y mujeres que públicamente infunden en los corazones de todos el desprecio, odio e indiferencia a la santa obra de mi hijo. Yo soy madre y como madre dí testimonio. Cargué en mi vientre nueve meses al hijo de Dios. Madre que con amor infinito estuvo al pie del patíbulo de La Santa Cruz. Ver a su hijo desangrar y morir. Madre que partió de su ciudad natal para preservar la vida de su hijo. Madre que dijo que sí al gran misterio de la encarnación. Madre que guardó silencio ante las palabras del anciano Simeón. Madre que lloró amargamente durante 3 días la pérdida de lo más amado y de lo más querido. Madre que recibió en sus brazos el santísimo cuerpo de su hijo Jesús sin vida. Madre que ahora asunta en la gloria del cielo está al lado de su hijo; trono de misericordia pero también de justicia. Estos hombres y mujeres de perverso corazón me arrebatan las almas por sus ímpetus de soberbia y egoismo. Son alejados de mi camino por personas soberbias y engreidas. Personas que con argumentos engañosos y equívocos los confunden. Los sustenta mi amparo maternal, el gran amor que suelo dar a todos los pequeños. Almas cándidas que heredan El Reino de los Cielos.

Ven alma mía de mi Inmaculado Corazón y carga sobre tus hombros el peso de mi dolor. Porque cuando un alma es arrancada de esta bendita obra que trae la salvación sufro una gran desolación. Sé que es un alma que fácilmente se pierde.

¿Cuántos llegan a la conversión? Y ustedes con sus tonterías tumban sus ideales. Ustedes con sus malas acciones alejan a todos de Dios. Ven alma mía, alma de mi Inmaculado Corazón y ruega a Dios por todos los hombres y mujeres que pican con su aguijón venenoso el corazón de niños, hombres y mujeres que deben convertirse de corazón para no caer en el fuego eterno. Hombres y mujeres guiados por Satanás que siembran confusión en estos niños, hombres y mujeres. Hombres y mujeres que por querer encontrar la verdad yacen en el lado del error, en el fango de la equivocación. Hombres y mujeres que creen tener la razón en sus argumentos saturados de ideas materialistas y anticristianas. Hombres y mujeres que son obstáculo para la salvación de niños, hombres y mujeres por su comportamiento, su soberbia y ser engreídos. En mi Inmaculado Corazón hay un amor especial para los niños. Cómo me conmuevo al escuchar su tierna voz. Me derrito de alegría cada vez que alguno de ellos reza el Ave María. Veo sus pequeñas manecitas cuando empuñan el Santo Rosario. Embellezco su corazón cuando me dice amarme. Lo cargo entre mis brazos cuando me llama Madre. Me sumo en la angustia cuando se porta indiferente conmigo. Yo soy su madre, madre que le vigila su sueño. Madre que corretea y juega con él aun sin darse cuenta. Madre que le ve crecer. Madre que aboga en el cielo para que sus sueños se cumplan. Su corazón es un jardín. Un jardín en el que todos se recrean. Cuántos hijos míos tienen ese jardín dentro de su alma y en lugar de regarlo con cosas buenas lo riegan con agua podrida y la mandan al fuego del infierno por sus ingratitudes, por sus soberbias, por sentirse engreídos. Tráeme a todos y yo los haré un vergel florido de mi Santísimo Corazón. Quiero decirles a todos cuánto los amo, pero déjense amar mis niños, déjense amar. Déjense conducir por mi y llevarlos al Eterno Padre que los espera con los brazos abiertos dispuestos a que sus vidas cambien. Hoy te bendigo y te guardo en mi Inmaculado Corazón. Propaga mi devoción, repara el Santísimo Corazón de mi hijo Jesús. No dejes de rezar el rosario a pesar de las adversidades que se vengan. Ten en cuenta y tenlo presente siempre que yo La Santísima Virgen Madre de Dios soy tu apoyo y tu auxilio y te protegeremos para que la obra de Dios e lleve a cabo.

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