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2018-03-30

2018/03/30

viernes santo 30 de marzo de 2018

El Señor Jesús habló en mi interior y me dijo:

Mi amado hijo, en este viernes Santo quiero que reflexiones en mi amor por ustedes, amor que me llevó a dar mi vida por ustedes en la cruz. Amor que dejé que traspasaran mis manos y mis pies, amor que llevó a que traspasaran mi costado, que traspasaran mi Santísimo Corazón, Corazón Santo del cual salió sangre y agua. Sangre que les entrego en la Sagrada Eucaristía. Agua con la que los hago nacer como hijos adoptivos de mi Padre Dios. El alma que reflexiona y siempre piensa en mi Pasión… esa alma me agrada. El alma que medita en mis padecimientos, el alma que medita en mis sufrimientos se perfecciona cada día mas porque aprende a semejarse a mi. El Cordero Inmaculado que fue llevado al matadero. Ese cordero que no hablaba, ese cordero que no se quejaba al llevar esa pesada cruz. Así quiero que sean ustedes hijos míos. Carguen su cruz, por más pesada que esta les parezca, no la rechacen. Cárguenla en el silencio, cárguenla con amor, llévenla sobre sus hombros con tanta alegría que cuando sus hermanos los vean también quieran llevar con agradecimiento su cruz de cada día. Medita cuánto sufrí, cuánto sufrí por ti, por todos ustedes. Por los pecados de la carne dejé que latigaran mi Cuerpo Santísimo. Por sus pensamientos horribles, por sus malos deseos dejé que traspasaran con una corona de espinas mi cabeza. Por sus malas acciones, por sus malos usos de las manos dejé que traspasaran mis preciosas manos al madero d la cruz. Porque iban donde no tenían que ir, porque sus pies se encaminan al pecado y a la perdición dejé que traspasaran mis pies en el madero de la cruz. Por sus malas acciones, porque yo sabía que a pesar de haber entregado mi vida a ustedes iban a ser malos para conmigo su Dios. Y aun así no me interesó, dejé que traspasaran mi costado para darles vida y vida en abundancia. En este Viernes Santo quiero que te abraces a la cruz, quiero que al abrazar la cruz te entregues a mi con todo tu corazón, con toda tu alma. Clávate conmigo a la cruz, clava tus odios, tus rencores, tu lujuria desenfrenada, tu ira. Clava todo en mi cruz, clávate tú mismo, tus egoísmos, tu soberbia. Clávate conmigo a la cruz y entrégame tu vida entera. Verás que sólo así se llega a la Santidad, entregándome todo. Confiando día a día en mi, en mi misericordia. En este viernes santo te quiero decir nuevamente cuánto te amo. En este viernes santo al recordar mi santísima pasión te entrego mi sangre para que cubras tú, tu familia y cubras al mundo entero, a todas aquellas personas de buena voluntad, a todas aquellas personas que de corazón me aman, a todas aquellas personas que creen en mí. Cubre con mi preciosa sangre tus manos que de ahora en adelante también tocarán mi santísimo cuerpo. Cubre con mi preciosa sangre tu corazón y enrojecido con mi sangre solo piensa en mi y sea para mi. Oh mi amado hijo, cuánto me agrada que estés aquí haciendo oración conmigo. Cuánto me agrada que vengan a rezar aquí. Cuánto me agrada que oren a mi madre santísima el rosario. Cuánto me agrada que hayas respondido a mi llamado. Cuánto me agrada que las almas se vuelquen a mi porque la división no será para siempre, habrá un sólo rebaño, un sólo pastor y, como ya te dije, los llevaré a pastar en las mejores praderas, les daré el agua de la vida. ¿Te acuerdas el día que puse sobre tu cabeza la corona de espinas? Cada que vengas al sagrario ofrece el dolor de mi cabeza de donde brotó la mayor parte de mi sangre. Ofrece el dolor de la llaga de mi hombro. Esos dolores fueron los más crueles de mi pasión. Lo hice por ti y por todos. Ofrécelos al Eterno Padre y con ese ofrecimiento conduce a las almas a Dios. Dirás: “Padre Eterno, te ofrezco la llaga del hombro de Nuestro Señor Jesucristo y las llagas de su santísima cabeza hechas por la corona de espinas en expiación de mis pecados, en expiación de los pecados del mundo entero, por las benditas almas del purgatorio y por toda la humanidad. Haz Dios todopoderoso que todas las almas se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”.

Antes de la procesión del silencio Nuestra Señora habló en mi interior y me dijo:

Hijo amado, mi misión es mostrarte el camino que te lleva al cielo. Es catequizar con mis lecciones de amor para que te hagas santo. Mi mirada jamás se apartará de un corazón puro y humilde porque Dios reside en las almas buenas, almas que son su imagen en la Tierra. Hijo querido, el cielo es para los hombres valerosos, guerreros, provistos con la armadura de Dios. Hombres que encarnaron el evangelio en vida, que confiaron en la misericordia del Señor y se esforzaron en cumplir sus 10 mandamientos. Subieron a la cima de la montaña para escuchar el sermón de las bienaventuranzas, sermón que lo tomaron como norma de vida, sermón que los hizo semejantes a Jesucristo, sermón que ablandó la dureza de su corazón haciéndolos susceptibles a su voz. Estás llamado a ser santo, a dejar las [bagatelas] del mundo, a no dejarte manipular por nadie, a no perder tu identidad de hijo de Dios, a permanecer al pie de la cruz como el discípulo amado de Jesús. Discípulo que te da ejemplo para no huir al sufrimiento, para aceptarlo con amor. Porque sin cruz no hay cielo. Si no aceptas el dolor malograrás sus méritos. Vacía tu corazón, llénalo de mi sabiduría divina. Sabiduría que es como capullos de rosa que se abrirán para transformarse en el más hermoso jardín. Amando a Jesús me amas a mi. Vive mis enseñanzas, cumple con las leyes de Dios, renuncia al mundo, reza muchos rosarios para que alcances la salvación y la vida eterna. Donde construirás la capilla construirás también ahí tu tumba, harás que caben una fosa cerca del presbiterio y ahí reposarán tus restos después de la muerte.

Hijo mío, vendrán muchos problemas pero no tengas miedo, estás conmigo. Yo, como buena madre jamás te abandonaré. Te cuida, te mima, te consciente, te acaricia tu madre en La Tierra. Así lo haré yo. Una buena madre sabe de la fragilidad y por lo tanto no se le pierde de vista el hijo. Al contrario, le asiste y le protege. Escucho las palabras de un corazón sincero. Corazón que se reconoce miseria y nada. Donde no cabe la soberbia pero se esfuerza en ser mejor. Tu corazón es un corazón sencillo abierto a mis enseñanzas. Corazón sensible a mi voz, corazón que llora cuando ha caído, cuando ha pecado. Corazón que sabe levantarse con dignidad. En mi Corazón Inmaculado hallarás la gracia que te hará fortaleza, hallarás un refugio de amor en tiempos difíciles como los que se acercan. Hallarás una llama que no se consume. Llama del amor santo que arde con ímpetu porque a todos los quiero abrazar. Hallarás el libro del cielo que te hará santo y agradable a los ojos de Dios. Hallarás un paraíso con paisajes multicolores que recrearán tu vista, hallarás la calma, el sociego y la paz.

El arca de la salvación , arca como en los tiempos de Noé en la que muchos entraron pero otros la desecharon. La menospreciaron porque su manera de pensar difiere con los principios doctrinales de Cristo, con las enseñanzas del magisterio de la iglesia, con la tradición y las sagradas escrituras. Debes ser humilde en recibir mis lecciones de amor, lecciones que te tallarán y te pulirán para ser una obra de arte perfecta del hacedor.

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