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2018-03-02

2018/03/02

viernes 02 de marzo de 2018

Fuimos a Misa a la parroquia de Pachuquilla como cada mes sólo que ahora el trato fue muy hostil. Ninguna persona del pueblo quiso recibir el aceite que da Nuestra Señora y cuando salieron las imágenes todos les dieron la espalda. El Señor Jesús habló en mi interior con fuerte voz y me dijo: Hombres ingratos. Te prohibo lleves las imágenes de nuevo a la parroquia. Ahí sólo sufro injurias y ofensas. Dile al Obispo y a tu párroco que quiero que el desagravio se lleve aquí a partir del primer viernes del mes próximo. Pedían pruebas y se las di y aún así no creen. Dejé de darlas y ahora las quieren. Para este pueblo no habrá más señales. Tendrán que sufrir por su soberbia. Pueblo soberbio e infiel. Te privaré de mi presencia hasta que no vuelvas aquí en este pequeño Santuario dedicado a mi corazón y te humilles y reconozcas que yo tu Dios te he visitado. Hijo mio, repara y desagravia mi corazón triste y afligido. ¿Cómo pueden ser tan ingratos los hombres? Exijo de tí y de los que te apoyan desagravio y reparación. Ayuno por lo menos 2 veces a la semana hasta que no se cumpla mi voluntad. Me alaban con sus labios, su corazón lejos de mi está. Pobres hijos míos, se condenan porque quieren. Yo El Todo Amor en entrego a ellos y ellos me rechazan. Pobres, pobres, pobres. Exijo de tí rompas el silencio impuesto y diles a qué he venido. Diles a qué ha venido mi Santa Madre. A lo mejor me apiade y no los castigue. Te amo mi pequeño, si no fuera por tu gran corazón y tu obediencia ya los habría castigado.

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