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2017-12-06

2017/12/06

miércoles 06 de diciembre de 2017

Desde las 4 de la tarde comenzaron a llegar personas desde diferentes partes de la República, habíamos como 160 personas en el rosario. Comencé el rosario a las 6pm. Desde el 3er misterio mi corazón latía al máximo, mi alma sabía que se iba a encontrar con la Reina del Cielo. Al término del 5to misterio se me apareció Nuestra Señora como en las ocasiones anteriores. Su sonrisa tan bella, la expresión de sus ojos de como quien te ama muchísimo, me dijo: ” Mis amados hijitos. Les pido divulguen las revelaciones del cielo que te estamos dando. Serán perseguidos porque quieren anular la credibilidad de la Palabra de Dios y la mía. Pero nada temas, mi pequeño, la obra de la Divina Majestad se tiene que llevar a cabo. Les aseguro que si hemos venido es porque el cielo ve lo que ustedes no ven o no quieren ver. Los invito a llevar una vida de santidad. Recen todos los días el Santo Rosario, comulguen si les es posible todos los días. Reparen y desagravien el corazón de mi hijo. En esta capilla, que será la casita provisional de mi hijo y la mía, se esparcirán grandes gracias y bendiciones. Sigue ofreciendo el primer viernes el desagravio de cada mes. Todo esto hasta que se construya el templo. Reza el viacrucis por lo menos una vez al mes, de aquí al Cerro de la Cruz para que tus hermanos de este pueblo se conviertan. Recuérdalo siempre, a eso vino mi hijo al mundo. Por eso nació, para morir en la cruz y salvarlos.”

Yo le pregunté: “No me quieren creer ¿les puedes dar alguna señal para que crean?” Ella se puso muy seria y me contestó: “Se les han dado muchos signos para que crean, pero parece que no les basta. Me recuerdan cómo, al pie de la cruz, los enemigos de mi hijo le gritaban – Si eres el Cristo, bájate y creeremos en tí -. Por eso el buen Dios en este lugar dará una señal para los que no quieran creer. Pero, cuando de este signo tan grande y prodigioso, será muy tarde para el arrepentimiento. No tienten más al Señor su Dios, no le ofendan que ya está bastante ofendido”

De sus manos, al extenderlas, emanaron unos rayos azules que caían en todos los objetos de devoción y el agua que traían las personas. Juntó de nuevo sus manos y me dijo: “Los amo y los guardo en mi Inmaculado Corazón. Reciban mi bendición. Vendré en diferentes ocasiones a lo largo de tu vida como ya te había dicho. Después del Rosario el cuadro de Nuestra Señora Puerta del Cielo comenzó a emanar el bálsamo. Como 70 personas de las que estaban lo vieron.

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