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2017-10-25

2017/10/25

miércoles 25 de octubre de 2017

Venía de dejar (a) mi niño del kinder. Al atravesar la carretera sentí en mi pecho latir mi corazón como cuando tengo locuciones. Saqué el teléfono puse para grabar audio y comencé a tener una visión. Sólo me acuerdo que iba a atravesar la carretera y cuando acabó el éxtasis estaba ya por llegar a mi casa. Ésta es mi visión:

” Hay una luz en el cielo, una luz indescriptible. Esa luz se presenta a toda la humanidad. Habrá un juicio menor a ver si sólo así abren su corazón y sus conciencias para el arrepentimiento y la conversión. Esa luz es como un espejo donde cada uno se refleja y puede ver el interior de su alma. Cada uno se ve tal cual es sin máscaras ni engaños. Esa luz durará poco, unos solos instantes para concientizar a la humanidad del mal que está hecho.

Ahí está Dios presente viendo todo. Queriendo destruir a la humanidad de una vez por todas. Pero, Nuestro Señor Jesucristo, pide al Eterno Padre aguante un poco más. Dios dará la misericordia a través de Jesucristo por el Triunfo Inmaculado del Corazón de María. Hay un ángel grande, fuerte, listo para castigar, listo para castigar a la humanidad con fuego. Nuestra Madre detiene ese fuego pero no por mucho tiempo. Si construimos el templo en el determinado momento que nos lo está pidiendo. Si hacemos la reparación y el desagravio todo esto se va a evitar.

Veo al Santo Padre arrodillado ante una estatua de María consagrando a Rusia seguido de Obispos, Cardenales, Sacerdotes y todo el pueblo de Dios. Esto ya lo había visto. Es la segunda vez. El ángel que disparó fuego me vuelve a repetir las mismas palabras: “Si hacen ésto al mundo se le concederá la paz”. “

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