Close

martes 17 de octubre de 2017

Venía de camino a casa. Eran como las 08:30 am. La Santísima Virgen me habló en mi interior y me dijo:

” Mi Amado hijo, del dinero que colectaron en Tepojaco compra una garrafa de aceite de olivo. El más puro que encuentres. Hoy en la tarde cuando venga mi querido Osvaldo derramará el aceite que di, el que está en la copa, en el contenido de la garrafa diciendo la siguiente oración:


Dios todopoderoso y eterno. Padre providente que en tu infinita bondad das al hombre el fruto del olivo, un aceite puro y lo utilizas como signo sensible para nosotros tus hijos. En él nos otorgas las gracias necesarias mediante los sacramentos para que el Espíritu Santo sea infundido en nosotros. Dígnate, oh Padre, bendecir este aceite puro de oliva que te ofrecemos y que al combinarlo con el bálsamo que viene del cielo por medio de nuestra Santísima Madre, adquiera las mismas gracias y bendiciones para la protección contra Satanás y sus demonios, para ungir a los enfermos y para que nosotros mismos renovemos el signo indeleble de pertenencia a Dios que nos fue otorgado en el Bautismo y la Confirmación. Que seamos otro Cristo aquí en la Tierra, sepamos imitarlo y llevar una vida de santidad. Que a través de este aceite adquiramos las gracias necesarias para obtener un verdadero arrepentimiento y una verdadera conversión. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


Cada mes les daré la misma cantidad de aceite para la misma cantidad de la garrafa que vas a comprar. El aceite es importante, pero no lo principal. Si el buen Dios ha permitido esto es para que todos se beneficien de esas gracias. Te amo y te guardo en mi Inmaculado Corazón. Diles al grupo que no tengan miedo. Satanás de una u otra manera quiere infiltrarse en sus vidas para que ustedes pierdan el camino. Recen diario el Santo Rosario, recurran a los Sacramentos, esa será la barrera que no le permitirá actuar en sus vidas ni en el grupo. Mis hijitos, mucho cuidado, mucho cuidado. “

Se compró el aceite. Cuatro litros y unos recipientes dignos. Se hizo tal cual pidió Nuestra Madre. Por la tarde el padre bendijo el aceite y al combinar el aceite que había dado Nuestra Madre con el de oliva este se homogenizó y todo tomó el olor igual al que da Nuestra Señora.