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2017-10-04

2017/10/04

miércoles 04 de octubre de 2017

Comenzamos el Rosario a las 06:15 pm. Al término del quinto misterio se apareció Nuestra Señora de la misma manera que las veces anteriores sólo que ahora traía sus manos juntas a la altura del pecho y el Rosario en el antebrazo derecho. Estaba triste y me dijo: “Querido Hijo, organicen una procesión solemne con las réplicas de las imágenes desde la entrada de la carretera hasta aquí todos los viernes hasta diciembre con el fin de desagraviar el corazón de mi amado Jesús.” Yo le dije: “El padre nos decía que te preguntara que si querías que se celebrara la hora santa y la misa en Tepojaco.” Ella me respondió: ” No, ha de ser aquí. Dile a mi querido Osvaldo pida permiso para celebrar en el patio o en la entrada del fraccionamiento La Hora Santa y La Misa.” Yo le dije: “Muchos se encomiendan a mis oraciones.” Ella me responde:“Concederé muchos favores a algunos. A otros no porque entre ustedes hay hipócritas y malagradecidos y aunque les hiciera yo favores, no cambian su vida. Recen a diario el Rosario, comulguen todos los días si es posible. De qué les sirve venir aquí si no quieren enmendar su vida y no quieren volver a Dios.”

Señaló a un lado y estaba ahí San Francisco de Asís de rodillas viendo a la Virgen y me sorprendí muchísimo al verlo. La Madre me dijo: ” Ve a Francisco, si al él se le dio la misión de restaurar la Iglesia, ¿Por qué ustedes que son la Iglesia también, no comienzan a restaurarla desde ustedes mismos?.”

La Virgen me reveló algo que no puedo decir y se me ordenó mantenerlo en secreto.

“Los amo y todo lo que han traído le otorgo mi bendición. Animo, no temas. Los guardo en mi Inmaculado Corazón.”

Nos bendijo y desapareció.

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