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2017-10-03

2017/10/03

martes 03 de octubre de 2017

Venía saliendo de trabajar y Nuestra Señora me habló en mi interior y me dijo: “Hijo mío, aguanta. Si supieras cuántas almas se van al infierno por guardar rencor en su corazón por un sólo instante de enojo. Si supieras cuántas almas van al infierno por no soportar los errores del prójimo. No guardes rencor en tu corazón. No te enojes por enojarte. Porque muy caro es lo que se paga por algo sin importancia. Satanás gana almas con esto. Recuerda que eres templo de Dios y que tu corazón no puede estar enojado ni guardar rencor. Eres templo del Espíritu Santo y no puedes mancharte por cualquier cosa. Hijo mío, has de practicar la virtud de la paciencia. Soportarás con amor los defectos ajenos y sobre todo no dejes de orar. Cuando sientas que vas a explotar. Cuando sientas que ya no puedes más, muérdete la lengua y pide al buen Dios te otorgue la virtud de la paciencia y la gracia de soportar a tus semejantes. Te pido encarecidamente que la reunión que van a tener hoy tenga los mismo tintes que la pasada. Preocúpense de seguir y llevar a cabo lo de la reunión pasada. No se desvíen de ellos hasta obtener el terreno. Te guardo en mi corazón. Hijo mío, cuando sentas que y ano puedes más, recurre a mi que soy un bálsamo para tu alma.”

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