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2017-09-20

2017/09/20

Miércoles 20 de septiembre de 2017


Estaba arreglando el altar, ya que ayer nos obsequiaron una imagen del Señor Jesús y estaba buscando un lugarcito digno donde colocarla, al tomar entre mis manos la imagen, el Señor Jesús comenzó a hablarme en mi interior. (Tomé y el celular y repetía yo, lo que él me decía, lo grabé mientras él me hablaba) y me dijo:

“Te has de preguntar cómo quiero que sea mi templo. Ha de ser un templo grande. Sencillo en su totalidad. Grande, porque ha de ser el lugar de peregrinación para todos los pobladores de la Tierra. En el se expondrá mi presencia día y noche para su debida adoración, reparación y desagravio. Y será también el Santuario del Inmaculado Corazón de mi Madre. Desde aquí, emanarán las gracias. Sobre todo la gracia de la conversión para todas las naciones. He de demostrar mi grandeza y mi poder. He de decirles a todos desde aquí cuánto les amo y ustedes puedan prevenir el castigo que se les avecina. En el altar principal del Templo, que estará a una altura conveniente, en el centro se expondrá mi presencia. Del lado derecho estará la imagen de mi Sagrado Corazón. Del lado izquiero, la imagen bendita de mi Madre. Habrá misa diario, habrá confesiones diario. Es por eso que quiero que pidas al Obispo no sea un sólo sacerdote el que se encargue del Santuario. Sino de todos los sacerdotes que se encuentran aquí en Pachuca, diario vaya un sacerdote rolándose. Para que administre el sacramento de la Eucaristía, exponga mi presencia y confiese la mayor parte del día para que sea la gracia de la conversión para todos. Cuando vienen aquí Yo doy dos gracias a todas las personas. La gracia de un verdadero arrepentimiento y la gracia de una verdadera conversión. Es un regalo. La gente sabe si aceptarlo o no. Pero en el templo, estando mis sacerdotes confesando la mayor parte del día, emanarán tantas gracias que el mundo se volcará en paz, en arrepentimiento y amor hacia mi persona. Si sólo hicieran caso a mis palabras. Si sólo hicieran caso a cuánto amor les tengo, la vida les cambiaría en un instante, el mundo sería otro y vivirían en una perfecta paz y armonía. También en el templo no quiero que las ganancias económicas sean para los sacerdotes. Habrá solo dos alcancías. Una para lo que el templo necesite y otra para los pobres. Pero que en realidad se ocupe para los pobres. Es por eso, que después de que vayas a ver al Obispo, pide la autorización de hacer un grupo de personas para que todo esto se lleve acabo y ese dinero sea repartido entre los pobres. Ya sea en ayuda económica o en despensas. Pero no desamparen a esas pobres personas que a veces no tienen que llevarse un pan a la boca. Recuerda que con lo que ellos hacen conmigo lo hacen. Mi amado hijo te guardo en mi corazón. Yo te he prometido que me volverás a ver el día de Cristo Rey. Ese día será el día de nuestro encuentro y la última vez que me volverás a ver hasta el día en que te llame a mi presencia. No será dentro de poco aún hay mucho que trabajar. Ya no oirás mi voz en la oración hasta después de mi aparción. Mi madre será tu consuelo. Ánimo, no tengas miedo. Aunque no oigas mi voz estaré más cerca de lo que te imaginas. Porque yo no abandono a los que me aman ni desamparo a los que llevan acabo mi obra para salvar a sus hermanos. Sí es cierto que hay mucho mal en el mundo. Pero también te puedo decir que mi amor y mi misericordia son tantos que por eso he permitido estas apariciones. Y por eso he permitido todo lo que está pasando. Mi amor y mi misericordia son tantos, que se alegra mi corazón cuando sólo uno de ustedes hace lo que estamos pidiendo para la salvación del mundo. Haced caso a mi Madre. Ella os trae mensaje de paz y esperanza. Que ella trae mensajes de amor y aliento para que todos se salven. Te daré a conocer los misterios más profundos de mi corazón. Te daré a conocer los misterios más profundos de mi ser los cuales no has de revelar a nadie. Dile a todos que los amo. Dile a todos que los guardo en mi Sagrado Corazón. Dile a todos que les doy mi bendición y que mi amor y misericordia siempre van a estar ahí para ellos. Haced lo que os digo. El Templo ha de ser sencillo pero grande para que reciba a todos los peregrinos de la Tierra. Te bendigo y no olvides que mi Espíritu Santo te guiará para que le digas al Obispo lo que tienes que decirle. Y que yo estoy contigo hoy, mañana y siempre.”

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