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2017-07-30

2017/07/30

Domingo 30 de julio de 2017

Estaba ayudando a mi esposa a tender la ropa, mi corazón latía más de lo normal, no sé cómo explicarlo. Escuché la voz del Señor Jesús al igual que ayer en mi interior y me dijo: “Cuántos templos de adoración perpetua, cuántos templos expiatorios, cuántos agrarios en completo abandono, son contadas las almas que se preocupan en hacerme compañía por lo menos un rato… Si supieran con cuánto amor Los espero… Y de propiciar muchas conversiones y de este pueblo sacar muchas almas adoradoras y reparadoras… Este pueblo este duro corazón, pero un día se hizo con Faraón de Moisés, así se hará aquí para demostrar mi poder, ablandare su corazón volverán de nuevo a mis brazos y los guardaré en mi Corazón”

Por la tarde vinieron el hermano Edgar de Monterrey y la hermana Miriam de Guadalajara, me regalaron una imagen de Nuestra Señora Puerta del Cielo (es reproducción fiel de la que está en Guadalajara, me la trajeron del Santuario del Señor del Veneno en México).  La coloque en un cuadro y la colgué a un lado de la imagen del Sagrado Corazón… Pasó como media hora que la coloqué nos acercamos al altar, de la Estrella de la cabeza comenzó a brotar aceite y se escurrió por la mitad de la imagen, enseguida colocamos un algodón y limpiamos el aceite de la imagen. Enseguida volvió a brotar y lo volvimos a limpiar y volvió a brotar el aceite.  Estábamos presentes mi suegra Luciana Hernández Ortiz, mi esposa Verónica Yáñez Ortiz, mi hijo Jesús Eduardo Alonso Yáñez y un servidor.  Corrí a avisarle por teléfono a la hermana Miriam y me dijo que le avisará a mi párroco y que le pusiera algodones porque luego se hace fuente de aceite, porque la presencia de la Madre es muy fuerte, eran las 10 pm.  Gracias señor, por estos dones que no merezco, te amo, te adoro, se mi fortaleza Madre Mía.  Gracias por tu amor y llevarnos a Jesús

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