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2017-07-20

2017/07/20

Jueves 20 de julio de 2017

Eran las 7 pm, me dispuse a rezar vísperas delante de la imagen. Al terminar los salmos, el Señor Jesús se apareció delante de mí del lado derecho de la imagen y me dijo: ” Hijo mío, mi corazón sigue siendo lastimado por los hombres. Mi corazón no recibe otra cosa que ingratitud, blasfemias, sacrilegios, todo esto me duele, sobre todo de mis sacerdotes y de los que dicen servirme. ¿Hasta cuándo se darán cuenta que se sirven a ellos mismos y no a mí?. Me duele ver cómo dudan de mi poder. ¿Qué acaso no puedo hacer que llore mi imagen? Yo su Dios, puedo hacer eso y más. Esas lágrimas deberían de conmover a mi pueblo y preguntarse, ¿Qué estoy haciendo mal?, tendría que nacerles del pecho consolarme, arrodillarse y pedir perdón por sus pecados y los de sus hermanos.  Me duelen sus calumnias y tonterías qué dicen, con boca hinchada con el veneno de Satanás, para acabar con mi obra. Hipócritas, qué dicen alabarme y amarme con su corazón. ¿quién les dijo que tienen el derecho de usurpar mi lugar y ponerse de juez delante de sus hermanos?  Así como se esparce un virus, así se esparcen las calumnias y tonterías de la gente. Pero al final triunfará la verdad sobre ese veneno.  Tú devuelve bien por mal y pide por la conversión de ellos y de todos los pecadores.  Amado mío; mi corazón es un océano de amor y misericordia, es por eso que me duele su comportamiento e indiferencia. Es mi deseo; un templo de Adoración Perpetua, te pido que repares y desagravies mi Sagrado Corazón en El Sacramento de mi Amor, deseo ser amado por los hombres y apartarles del camino de la perdición en el que los precipita Satanás, en gran número.  Diles que las promesas que hice a Margarita siguen vigentes y que no dejaré de amarlos nunca, así sea el peor de los pecadores.  Se avecina el castigo éste se evitará si hacen lo que les digo.  No he venido a decir nada nuevo. Sean hombres y mujeres de oración, no me hagan sufrir más, no lastimen más mi corazón.  Mi imagen dejara de llorar pronto, pero aún dejara de llorar, a través de esta imagen esparciré grandes gracias y dones.  Las lágrimas fueron el signo de que quiero que mi pueblo se arrepienta y vuelva a mí.  Donde quiera que estuviera expuesta mi santa imagen, para tributarle honores, esparciré Gracias y bendiciones y tal bendición será como un último esfuerzo de mi amor. Te he escogido a ti, porque en tu miseria, puedo demostrar mi grandeza.  Tendrás problemas, tú mismo párroco y los que dicen servirme, querrán tirar mi obra, pero la Divina Voluntad es; que de nuevo sea instaurada la devoción a mi Sagrado Corazón, qué tanto ha sido olvidada.  Yo seré tu fortaleza, te daré la gracia de verme de nuevo, solo has de estar atento a mi voz y a lo que exija de ti, con el fin de realizar mis designios.  Mi Madre vendrá a visitarte en diferentes ocasiones, esto será tu consuelo. Te bendigo y te guardo en mi corazón, nada temas, contigo y mi poder te protegerá” Hizo la señal de la cruz sobre mí y desapareció. 


Las 12 promesas del Sagrado Corazón, mayo 1673

  • Les daré todas las gracias necesarias a su estado de vida. 
  • Les daré Paz a sus familias. 
  • Les consolaré en todas sus penas. 
  • Seré su Refugio durante toda la vida todo a la hora de la muerte
  • Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
  • los pecadores encontrarán en mi corazón un océano de misericordia. 
  • Las almas tibias se volverán fervorosas. 
  • Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección. 
  • Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada. 
  • Otorgare a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos. 
  • Grabare para siempre en mi corazón nombres de aquellos que propaguen esta devoción. 
  • Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi corazón, que su amor omnipotente, concederá a todos aquellos, que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final. No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus sacramentos y mi corazón divino será su refugio en aquel último momento. 

Hoy la imagen no derramó ninguna lágrima.

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