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2017-07-16

2017/07/16

Domingo 16 de julio de 2017. Fiesta de Nuestra Señora del Carmen

Fui a misa de 8 a m y llegué 7:50 a m.  Entré a la capilla del santísimo, me arrodillé y comencé a orar. Al instante del lado izquierdo del altar se encontraba Nuestra Señora de pie sobre una nube blanca, vestida de blanco con un manto azul cielo y un velo blanco transparente, qué le llegaba a la cintura. Estaba ceñida con un cinturón de oro y del lado derecho del cinturón colgaba un rosario como de perlas.  Era una muchacha hermosa (no he visto belleza igual) tenía las manos juntas como haciendo oración altura del pecho, me volteó a ver y me dijo: “Hijo mío, Dios ha visto tus preocupaciones, y sabe tus necesidades, confía, la divina providencia no te abandonará”. He aquí que como buena madre, quiero que todos mis hijos se salven deseo de la divina majestad que se haga un templo de adoración perpetua para reparar el corazón de mi hijo él quiere castigar al mundo y su pesada mano está a punto de caer sobre este, tú serás mi ayuda para retener su mano, sabes de la reparación y desagravio al santísimo Sacramento.” Separó sus manos, me bendijo y desapareció.  Estaba triste su voz y su semblante era de tristeza.  Terminada la misa, platiqué con mi párroco de lo que nos dijeron en Tulancingo y dijo que siguiéramos adelante.

No derramó ninguna lágrima.

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